El riesgo país se mantuvo debajo de los 590 puntos en una city que mira de cerca los vencimientos de 2027
Fachada de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Foto: Antonio García from Madrid, Spain / Wikimedia Commons (CC BY 2.0).
El riesgo país argentino que mide JP Morgan cerró la última rueda en 587 puntos básicos, con un leve repunte de apenas una unidad respecto de la jornada anterior, en medio de un clima financiero internacional todavía inestable. El S&P Merval acompañó con una suba moderada de 0,3% en pesos, hasta superar los 2.832.000 puntos, y de 0,4% en moneda dura, aunque en lo que va del año el índice porteño todavía acumula una pérdida cercana al 12% medido en dólares.
Entre los bonos soberanos en dólares, los títulos con vencimientos más próximos fueron los que mejor comportamiento mostraron: avances de hasta 1,9% en algunas series, mientras que los papeles más largos operaron con subas más discretas o incluso alguna baja puntual. En el panel líder de acciones, los papeles vinculados a la construcción y la energía lideraron las subas, mientras que algunos bancos cerraron en terreno negativo tras varias ruedas de ganancias.
El contexto externo sigue siendo el principal condicionante: la tasa del bono del Tesoro estadounidense a diez años continúa en niveles que no se veían desde hacía más de dos décadas, lo que le resta atractivo relativo a la deuda emergente. A eso se suma que el efecto inicial del resultado electoral en Brasil, que había impulsado a los activos de la región, empezó a perder fuerza en las últimas ruedas, según coincidieron varios analistas de la city consultados por distintos medios económicos.
De cara a 2027, en el mercado crece la preocupación por la capacidad del Tesoro argentino para refinanciar los vencimientos en dólares de ese año, en particular los bonos con legislación local. Operadores privados advirtieron que una menor intervención cambiaria oficial podría debilitar la percepción sobre la capacidad de pago del país, en un año que además será electoral, lo que añade una capa adicional de incertidumbre a la negociación de la deuda.