El Gobierno autorizó la privatización de tres centrales eléctricas ligadas al viejo esquema armado por Julio De Vido
El Gobierno nacional autorizó la venta de la participación estatal en tres centrales termoeléctricas: Manuel Belgrano, en Campana, con 823 MW de potencia; José de San Martín, en Timbúes, Santa Fe, con 865 MW; y Guillermo Brown, cuyo proceso de venta arrancará recién después del 30 de septiembre. La energética estatal Enarsa controla el 65,01% de la primera y el 68,83% de la segunda.
Las tres plantas nacieron de un esquema armado en 2004 por el entonces ministro de Planificación, Julio De Vido, a través del fondo Foninvemem: las empresas generadoras aportaban capital para construir nuevas centrales a cambio de convertir en acciones parte de la deuda que el Estado mantenía con ellas por la energía ya generada, quedando como socias minoritarias mientras el Estado retenía el control mayoritario. El mismo modelo se replicó con Guillermo Brown en 2010.
El Gobierno espera recaudar más de US$800 millones con estas tres ventas, que se sumarían a los US$356 millones ya obtenidos con la privatización de Transener y los US$707 millones de las concesiones hidroeléctricas del Comahue. El proceso se hará mediante una licitación pública nacional e internacional a cargo de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas; en el caso de Guillermo Brown, el fideicomiso que la sostiene vence el 30 de septiembre, tras lo cual Enarsa deberá suscribir las acciones correspondientes antes de convocar a la subasta pública.
La medida se enmarca en el objetivo más amplio de la gestión libertaria de retirar al Estado de la actividad de generación eléctrica y dejar en manos privadas la operación de estas plantas, continuando un programa de privatizaciones energéticas que ya lleva varios activos vendidos en lo que va del año.