En la capital, una nueva ronda de protestas sindicales y movilizaciones popularizadas por opositores marcó la jornada mientras el Senado debatía el proyecto de reforma laboral impulsado por el Ejecutivo nacional.
La reforma busca flexibilizar aspectos clave como contratación, despidos, indemnizaciones y negociación colectiva, con la intención de atraer inversiones y formalizar empleos en un mercado con casi el 40 % en la informalidad.
Miles de trabajadores, dirigentes gremiales y organizaciones políticas marcharon hacia el Congreso con fuertes críticas, argumentando que la iniciativa debilita derechos históricos de los trabajadores argentinos.
La sesión, prevista para las próximas horas, podría consolidar la reforma con una versión enmendada tras tensiones por cláusulas relacionadas con licencias médicas y salarios. Analistas coinciden en que el resultado tendrá impacto político y social profundo en el país.






