La «mesa política» del Gobierno, encabezada por el Jefe de Gabinete Manuel Adorni, inició este lunes una ronda de consultas para destrabar la reforma laboral. El proyecto, que genera fuertes resistencias sindicales, es considerado por el Ejecutivo como la herramienta necesaria para fomentar la creación de empleo genuino.
Las negociaciones se centran en el Senado, donde el oficialismo busca alcanzar un «consenso silencioso» con sectores del peronismo dialoguista y gobernadores provinciales. Los puntos más discutidos incluyen la modificación de las indemnizaciones y la extensión del período de prueba para los nuevos trabajadores.
Para lograr el quórum, la Casa Rosada estaría dispuesta a ceder en algunos puntos secundarios, como el financiamiento de las obras sociales, a cambio de mantener el núcleo duro de la flexibilización. Los gobernadores, por su parte, condicionan su apoyo a la reactivación de obras públicas específicas en sus distritos.
Se espera que el debate en comisiones comience a mediados de febrero. Mientras tanto, la CGT y otras centrales obreras ya se encuentran en estado de alerta, amenazando con movilizaciones masivas si el proyecto avanza sin los cambios sugeridos por los representantes de los trabajadores.






