El Senado argentino aprobó este viernes un proyecto de ley que baja la edad de imputabilidad penal de 16 a 14 años. La iniciativa, impulsada por el gobierno, se aprobó con 44 votos a favor, 27 en contra y una abstención, luego de haber pasado por Diputados.
La medida forma parte de una estrategia de “mano dura” contra la inseguridad, bajo el lema “delito de adulto, pena de adulto”, y permite que adolescentes de 14 y 15 años sean juzgados penalmente, con penas de hasta 15 años de prisión en caso de condena.
Sectores opositores, la Iglesia Católica, Unicef y especialistas en infancia manifestaron su rechazo. Advirtieron que la reducción de la edad penal no aborda las causas profundas de la violencia juvenil y podría agravar los problemas sociales sin recursos adecuados para su implementación.
Además, se señaló que muchas provincias carecen de infraestructura y programas especializados para atender a adolescentes en conflicto con la ley, lo que podría generar sobrecarga en el sistema judicial y penitenciario.






