El reciente episodio ocurrido en la escuela secundaria El Salvador, en la zona sur de la Capital, volvió a poner en agenda el debate sobre la responsabilidad de las familias en la formación y el cuidado de los estudiantes. Tras el hecho, el gobernador Osvaldo Jaldo destacó la rápida intervención institucional que permitió evitar consecuencias mayores, pero advirtió que este tipo de situaciones exigen una revisión profunda del rol familiar.
El mandatario fue contundente al remarcar que la escuela no puede actuar sola frente a estos casos. En ese sentido, insistió en que el acompañamiento desde el hogar es fundamental para prevenir conductas de riesgo. Según expresó, muchos comportamientos de los jóvenes están directamente vinculados a lo que ocurre en su entorno más cercano, por lo que consideró clave fortalecer la contención familiar y el control sobre lo que los estudiantes llevan a las instituciones.
Además, Jaldo subrayó que el Gobierno provincial ya viene trabajando en políticas de seguimiento escolar con equipos de psicólogos que intervienen no solo con los alumnos, sino también con sus familias. Sin embargo, enfatizó que estas acciones deben complementarse con una mayor responsabilidad de los adultos, ya que los padres son quienes tienen la obligación de supervisar y garantizar que los chicos concurran a la escuela en condiciones seguras.
Por su parte, desde el área educativa también se destacó la necesidad de reforzar el abordaje integral de estas problemáticas. La ministra Susana Montaldo remarcó que el caso quedó en manos de la justicia, pero insistió en que el sistema educativo continuará trabajando en el acompañamiento del estudiante y su entorno. En paralelo, anticipó que se impulsarán espacios de capacitación y debate sobre el bienestar socioemocional, con el objetivo de fortalecer el trabajo conjunto entre escuela y familia frente a un contexto social cada vez más complejo.






