Una nueva denuncia penal volvió a poner bajo la lupa al intendente Miguel Lunghi y a otros actores del ámbito político y judicial de Tandil en el marco de un conflicto que lejos de disiparse, suma capítulos y eleva su nivel de gravedad.
La presentación judicial incorpora acusaciones por presuntas irregularidades en el tratamiento del expediente vinculado al desarrollo inmobiliario “Miradores de Montecristo”. Según los denunciantes, el Municipio habría bloqueado el avance del proyecto mediante decisiones administrativas cuestionadas, lo que —afirman— generó perjuicios económicos y derivó en la judicialización del conflicto.
La denuncia apunta directamente a decisiones del Municipio que, según los denunciantes, frenaron el desarrollo del proyecto inmobiliario y generaron perjuicios económicos. El planteo sostiene que esas intervenciones no fueron administrativas neutras, sino determinantes para bloquear su avance.
La causa también alcanza a otros funcionarios y actores del sistema judicial local, lo que amplifica el impacto político e institucional del caso. En este contexto, el expediente se posiciona como un nuevo foco de tensión en la agenda pública de la ciudad, donde el tema del desarrollo urbano y la transparencia en la gestión vuelve a quedar en el centro del debate.
Mientras la investigación avanza, el escenario abre interrogantes sobre el alcance real de las acusaciones y sus posibles derivaciones judiciales y políticas. En una ciudad donde el ordenamiento territorial ha sido históricamente un tema sensible, el caso podría marcar un punto de inflexión en la discusión sobre el rol del Estado en la regulación del suelo y la relación entre lo público y lo privado.






