Productores agropecuarios del norte argentino han lanzado una alerta roja ante la mortandad masiva de pasturas, específicamente de la variedad Gatton panic, fundamental para la ganadería de la región. Informes técnicos del INTA sugieren que una combinación de estrés hídrico y la aparición de nuevas plagas resistentes podría estar detrás de este fenómeno que amenaza con dejar sin alimento a miles de cabezas de ganado en pleno verano.
La situación es crítica en zonas de Salta, Chaco y Santiago del Estero, donde la sequía de los meses previos ya había debilitado los suelos. Ahora, la pérdida de cobertura vegetal no solo implica un costo económico directo para reponer forraje, sino que expone a los campos a una mayor erosión eólica. Las entidades rurales han solicitado la declaración de emergencia agropecuaria para acceder a créditos blandos y diferimientos impositivos que permitan sortear el desastre productivo.
Como contrapartida tecnológica, grupos de punta en el agro están comenzando a implementar sistemas de monitoreo satelital con inteligencia artificial para predecir el comportamiento del riego y detectar focos de plagas antes de que se expandan. Sin embargo, la adopción de estas tecnologías es aún incipiente y costosa para el pequeño y mediano productor, que hoy mira al cielo esperando lluvias que alivien una campaña que, una vez más, se presenta climáticamente desafiante.






