Una nueva serie de ataques se registró en la ciudad de Erbil, capital del Kurdistán iraquí, donde el aeropuerto internacional y otras zonas estratégicas fueron alcanzadas en medio de una creciente tensión en la región.
Según reportes locales, una columna de humo se elevó desde el área del aeropuerto tras el impacto de un ataque, mientras que al menos dos explosiones adicionales se escucharon en distintos sectores de la ciudad. Las defensas aéreas lograron interceptar varios drones que se dirigían hacia objetivos estratégicos.
El incidente se produjo pocas horas después de otro ataque contra la base militar de Erbil, donde se encuentra desplegado un contingente italiano desde 2014 como parte de la misión Operación Prima Parthica, destinada a entrenar a las fuerzas kurdas peshmerga y a combatir al grupo extremista Estado Islámico.
De acuerdo con distintas fuentes, un dron impactó en el área conocida como Campamento Singara, provocando un incendio que afectó a algunos vehículos militares. Sin embargo, los 141 soldados italianos que se encontraban en la base resultaron ilesos.
El coronel Stefano Pizzotti, comandante del contingente italiano, explicó que las tropas habían sido alertadas previamente sobre una posible amenaza aérea. Tras la advertencia, los militares activaron los protocolos de seguridad y se dirigieron a las zonas protegidas dentro de la base.
“Los soldados alcanzaron los refugios asignados, caracterizados por fortificaciones defensivas tipo búnker”, detalló el oficial, quien agregó que, pese al cansancio acumulado, la moral del contingente se mantiene alta.
La ciudad de Erbil alberga también instalaciones militares y diplomáticas de Estados Unidos, lo que la convierte en un punto estratégico para las operaciones internacionales en Irak.
El ministro de Defensa de Italia, Guido Crosetto, confirmó que el ataque contra la base fue deliberado y recordó que se trata de una instalación utilizada tanto por fuerzas italianas como por tropas estadounidenses en el marco de la OTAN.
Crosetto indicó además que 102 soldados italianos ya han regresado a su país, mientras que otros 40 fueron trasladados a Jordania. El repliegue del resto del contingente continúa, aunque enfrenta dificultades logísticas, ya que el retorno debe realizarse por vía terrestre, probablemente a través de Turquía.
La ofensiva fue reivindicada por el grupo armado proiraní Brigadas de la Guardia de Sangre, que aseguró haber atacado instalaciones vinculadas a Estados Unidos en territorio iraquí.
El episodio se produce en un contexto de creciente tensión regional, en el que el Kurdistán iraquí funciona como un centro estratégico para las fuerzas internacionales que operan en la coalición contra el Estado Islámico.






