Tras un análisis histórico y operativo, la medida se complementa con un nuevo reglamento que unifica criterios y suma materiales textiles modernos, como el micropolar y el softshell, para mejorar la comodidad y el desempeño diario de la fuerza
«Es una decisión puntual, el uso de la barba. Pero tiene una consecuencia muy relevante en la vida cotidiana y en lo operativo», dijo un jefe policial a El Diario al describir un cambio relevante de reglamentación que permite a los policías pampeanos, desde el pasado 22 de abril, el uso de la barba. La medida está acompañada con el ordenamiento de los uniformes, que incluirán el uso de materiales y telas más modernas para facilitar el trabajo cotidiano.
La resolución 58/26J pasada del jefe de Policía de La Pampa, autorizó el uso de la barba a los hombres, en una decisión que representa un cambio sustancial e histórico.
Desde el año 2005, el jefe de Policía tiene la facultad delegada por el Poder Ejecutivo para reglamentar todo lo relacionada a la vestimenta, el uso del pelo (hombres y mujeres) y el tema puntual de la barba de los hombres.
En estos veinte años los cambios más relevantes fueron el color del uniforme (que pasó de beige al azul), y la autorización al uso de los tatuajes.
Detrás de los cambios hubo un análisis de los usos y costumbres que escondía la reglamentación. Después del consenso, la norma impulsada por la Jefatura tuvo el guiño del gobernador Sergio Ziliotto y del ministro de Seguridad Horacio di Nápoli.
«Nosotros hicimos un análisis histórico. Si vamos a los tiempos de la Conquista del desierto, los militares en el Ejército utilizaban la barba. Después, en la primera guerra mundial con el uso de las armas químicas, se determinó que quienes tenían barba eran afectados más rápidamente», señaló una fuente policial que estuvo detrás del análisis de los cambios.
En esas primeras décadas del siglo pasado, se extiende la reglamentación que como parte del aseo y la prolijidad, se prohíbe el uso de la barba. Mientras, en la Argentina del siglo XX marcada por las interrupciones democráticas, la reglamentación del Ejército se bajaba a las policías provinciales.
Con los cambio de los últimos tiempos se planteó el tema de la barba. «Primero fue un tema de salud. Muchos policías padecían secuelas por el afeitado diario», explicó el jefe policial.
Una de las propuestas a los más afectados fue trasladarlos a la brigada de Investigaciones, porque por la naturaleza del trabajo, permitía el uso de barba por las tareas encubiertas. Pero algunos se negaban por falta de interés y porque les interesaba seguir en otros destinos.
Una vez que se autorizó el uso de la barba a algunos policías por cuestiones de salud surgió el planteo de otros policías. «¿Por qué él puede y yo no?», menciono la fuente policial al relatar el proceso que vivieron.
Además, la obligación de no usar barba tiene una secuela operativa cotidiana. «Uno se tiene que levantar una hora antes para afeitarse. Si te convocan a las 3 de la madrugada por una situación particular, sabés que primero te tenés que afeitar porque vas a estar así todo el día. O te afeitás en la repartición, en condiciones que te lastimás, o no son las mejores», detalló el jefe policial.
El nuevo esquema fue sometido a evaluación y consenso. «Tuvo muy buena recepción. Sabemos que impacta en el bienestar del policía. Cuando se conoció todos preguntaban cuando se aplicaba», agregó esa fuente.
La barba que podrán usar los policías pampeanos no puede tener más de un centímetro. No podrá ocupar pómulos ni cuello. El largo limitado tiene razones operativas: impide que ante una situación de detención, quien resista o enfrente al policía, no pueda agarrar al policía de la barba. Además, que no representa un problema a la hora de usar un arma o colocarse un casco.
Uniformes
Otro de los cambios que se aprecian en la Policía de La Pampa está vinculada con el uniforme. «Lo que buscamos es uniformidad. Había 6 uniformes distintos, con las variantes de invierno y verano», explicó un jefe policial.
Ahora habrá Nuevo Reglamento de Uniformes. Este actualiza y unifica 20 años de directivas y resoluciones parciales por un texto único y coherente. Había en la reglamentación escudos e insignias diferentes. La dispersión que existía incluso dificultaba tener un criterio único a la hora de las licitaciones.
«Será ropa más cómoda y adecuada. Incorporamos telas modernas como el micropolar y el softshell en las camperas», explicó. Habrá un uniforme de uso diario y otro de fajina.
De esta manera quedarán atrás las camisas celestes y la tricota de lana. «Habrá telas más amigables», agregó. Al igual que cuando dejaron de usar el color beige, la chomba de micropolar será azul, para que no incomode la transpiración ni sea visible.
La transición será progresiva. La vestimenta actual se utilizará hasta que sea reemplazada en los próximos dos años a través de la compra de los nuevos uniformes.






