Bullrich se despegó de Milei por el recorte a la discapacidad y expuso una nueva interna en el Gobierno
La senadora y jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich. Foto: Wikimedia Commons.
El Gobierno nacional incluyó recortes inesperados en las partidas para discapacidad dentro del proyecto de Presupuesto 2027, una decisión que generó un fuerte malestar en Patricia Bullrich, jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza. La legisladora, que integra la mesa política que conduce Karina Milei, se despegó públicamente de la medida y aseguró que el tema nunca se había discutido en ese ámbito antes de conocerse el texto del Presupuesto.
Según trascendió, Bullrich remarcó que el capítulo sobre discapacidad se sumó al proyecto recién después de terminada una reunión de la mesa política, sin que el cambio hubiera sido anticipado a los presentes. «A mí me sorprendió porque, estando en la mesa política, el tema no salió a la luz y llegó el Presupuesto con esta introducción», explicó, y fue más dura todavía al describir su reacción: «de golpe viene una bomba atómica, no era lo que se estaba discutiendo». Cerró el reclamo con una frase que rápidamente circuló puertas adentro del oficialismo: «a mí no me tomen de tonta».
No es la primera vez que la exministra de Seguridad marca diferencias con la conducción libertaria. En los últimos meses reclamó que el entonces jefe de Gabinete presentara su declaración jurada de bienes en medio de una investigación por enriquecimiento, se abstuvo en la votación de un pliego judicial invocando objeción de conciencia, pidió mayor velocidad en los resultados económicos y defendió públicamente la libertad de prensa frente a los cuestionamientos del Presidente a distintos medios. Puertas adentro del Gobierno, buena parte de las miradas por el traspié del Presupuesto recayeron sobre el ministro de Economía, Luis Caputo, y el asesor presidencial Santiago Caputo.
El episodio profundiza una tensión que el oficialismo intenta disimular de cara a 2027: la sociedad entre Milei y Bullrich, que fue clave para el triunfo libertario en la Ciudad de Buenos Aires en 2025, muestra roces cada vez más frecuentes. Con acuerdos electorales todavía sin cerrar con los gobernadores y una reforma política que no tiene los votos garantizados en el Congreso, cualquier quiebre visible entre ambos espacios preocupa a un oficialismo que necesita mostrar cohesión antes de que arranque la campaña.