Una propuesta del Gobierno nacional para modernizar el Instituto Nacional de la Yerba Mate generó fuerte rechazo entre los productores misioneros. El plan busca eliminar los controles intermedios de la cadena productiva y concentrar toda la fiscalización en el producto ya envasado, en el punto de venta.
De avanzar la propuesta, el organismo perdería la supervisión sobre etapas clave del proceso: el control de calidad durante la elaboración, las condiciones de ingreso de la materia prima a los secaderos y la verificación de inocuidad sanitaria a lo largo de toda la cadena, desde la cosecha hasta la yerba canchada.
Desde el propio directorio del INYM, representantes del sector productivo advirtieron que fiscalizar únicamente en la góndola no alcanza para garantizar los estándares de calidad que hoy exige la normativa vigente, y remarcaron la necesidad de mantener los controles a lo largo de todo el proceso productivo.
La iniciativa se suma a otras medidas de desregulación adoptadas en los últimos meses: en 2025 una resolución eliminó protecciones vinculadas a la competitividad del sector y, ya en 2026, otra norma quitó controles sobre el tamaño de los palos, la molienda y otras especificaciones técnicas de la yerba mate.




