El Senado de la Nación tiene previsto tratar este jueves un proyecto de ley que eleva los porcentajes obligatorios de mezcla de combustibles fósiles con biocombustibles. La iniciativa establece que el corte de bioetanol en las naftas pase del 12% al 15% y el de biodiésel en el gasoil suba del 7% al 10%, con entrada en vigencia un año después de su sanción.
Según datos del sector, la Argentina cuenta con una capacidad instalada de 3,9 millones de toneladas de biodiésel, muy por encima del consumo interno actual, que ronda las 800.000 toneladas. Esa diferencia implica que la producción podría multiplicarse hasta cuatro veces sin necesidad de nuevas inversiones en plantas.
El país exporta actualmente 1,2 millones de toneladas de biodiésel a la Unión Europea, por un valor cercano a los 1.500-1.600 millones de dólares anuales. El mercado interno, hoy en unos 800 millones de dólares, podría ascender a 1.200 millones si se aplica el nuevo corte del 10%.
Desde la cámara que agrupa a la industria aceitera remarcaron que la demanda de combustibles sostenibles también crecerá en la aviación: a partir del año próximo los vuelos deberán cargar un 1% de aceites vegetales en su combustible, proporción que llegaría al 30% hacia 2050. Con ese horizonte, en el sector proyectan ingresos incrementales de hasta 20.000 millones de dólares anuales para la cadena de biocombustibles.





